Eduardo García Salueña, La Caja de Musica

El catálogo de Musea Records presenta entre sus novedades de este año un interesante y ecléctico trabajo de los vallisoletanos Neverness, cinco años después de "Horizonte de sucesos", grabación con la que se darían a conocer. El cóctel ofrecido por este cuarteto suena fresco, decidido, con mucha profundidad en sus arreglos y, por momentos, muy introspectivo. Su propuesta se desarrolla a través de los parámetros del rock, aunque añadiendo diversas influencias a la mezcla final muy sutiles. La influencia de la estética sonora de la década de los 70 es innegable, aunque Neverness sabe hacer que esto no sea determinante del resultado global, asumiéndola en su esencia en pos de configurar su propio lenguaje, el cual se sabe ubicar perfectamente en el marco contemporáneo.

En la música de Neverness se pueden encontrar atisbos de corrientes psicodélicas, progresivas o de rock más duro. Nombres como Pink Floyd, Porcupine Tree o King Crimson, parecen dejarse entrever de vez en cuando. El trabajo instrumental es muy notable, sobre todo en la conformación de todo el sustento melódico y armónico, además de los arreglos pertinentes, que saben aportar matices a las composiciones en lugar de desembocar en yermos virtuosismos que no conducen a ningún sitio. Víctor Pérez apuesta por sonidos de teclado muy diversos, divididos entre pianos, órganos, sintetizadores (reminiscentes de aquellos analógicos de otro tiempo, como el Moog o el Mellotron) y usados con bastante buen criterio; Javier Nieto se encarga de las guitarras, alternando un carácter más fiero y oscuro en sus riffs o etéreo y espacial en otros pasajes. Mención especial también a todas las partes vocales, uno de los aspectos más cuidados del disco y que mejor funcionan (al igual que en "Puntos de luz" de los cántabros Banshee); por último, la sección rítmica constituida por Antolín Olea a la batería y Dino Martín al bajo, sostienen sólidamente todo el peso estructural de las composiciones otorgándoles una fluidez adicional a las piezas.

El disco se abre con PACHAMAMA, un corte instrumental a modo de prólogo que contiene arreglos de carácter más étnico (no en vano "Pachamama" hace alusión a la creación y a la Madre Tierra en la civilización Inca) y ambiental, los cuales desembocan en un espíritu más rockero; tras la introducción pseudo-psicodélica y los primeros compases instrumentales de MURO DE CRISTAL aflora la voz de Javier Nieto en el primer tema vocal del disco, provista de un cierto carácter melancólico muy a tenor con la música. Las armonías vocales están también muy cuidadas; MI MUNDO AL REVÉS es una de las piezas que más me recuerdan -por sus arreglos instrumentales- al progresivo-sinfónico más clásico de los 70, con su alternancia de partes contrastadas (oscuras, épicas, introspectivas, acústicas...) en la estructura, el uso de los pianos (con el intimista diálogo junto a la guitarra eléctrica) y los sintetizadores, y la ágil sección rítmica, a veces de reminiscencias más jazzísticas; por su parte, SIN HORIZONTE es una larga pieza instrumental en donde el grupo deja claro su buen hacer y los múltiples engranajes de su sonido (desde las partes más clásicas y melódicas hasta las más metálicas y agresivas); DESDE EL SILENCIO es uno de mis momentos favoritos del álbum, con su letra de arraigo más psicológico, sus pasajes "floydianos" (sobre todo los del inicio), las partes más melódicas y los momentos más ambientales y tétricos, cerca ya del rotundo final; la última composición del disco, la más larga (cerca de los 12 minutos y medio) y dividida en cuatro partes (la primera vocal y las otras tres instrumentales) se encarga de cerrar este trabajo con nota, enfatizando todos los elementos ya descritos de la música de Neverness, destacando los pasajes con cierto aire jazzístico intermedios en donde la guitarra va soleando "in crescendo", o la jovialidad bucólica de "La danza de los locos", los cuales me recuerdan a veces a algunos pasajes de grupos españoles como Iceberg, Granada, Kozmic Muffin u Omni.

Con este primer trabajo en Musea, Neverness se reafirma como un grupo muy a tener en cuenta dentro del panorama nacional, a través de este disco, uno de los destacados del año junto al ya citado "Puntos de luz" de Banshee, en el ámbito del rock progresivo de carácter vocal y con predominio rockero. Álbum muy recomendable, sobre todo para aquellos que busquen a grupos modernos que sepan reinterpretar el rock progresivo desde de sus origenes, llegando a un sonido más moderno.

!Un saludo para tod@s!

Eduardo García Salueña

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